La separación geográfica
existente entre productores y vendedores hace necesario el traslado de los productos
y servicios desde el lugar de producción hasta el de consumo. Es decir, los
fabricantes, mediante la distribución, colocan sus bienes en el mercado a
disposición de los consumidores.
La distribución comercial pone
en contacto a productores y consumidores; esto pone importantes repercusiones
económicas y sociales en los países desarrollados. Se trata, por tanto, de una
herramienta fundamental de marketing que crea utilidad a los consumidores y
servicios a los productores.
La distribución es la variable
del marketing que relaciona la producción con el consumo dada la separación
geográfica (física) que existe entre compradores y vendedores. La distribución
la podemos definir como “El con junto de actividades que permiten el traslado
de los productos desde su estado final de producción al de adquisición y
consumo”.
Desde el punto de vista
macroeconómico, la distribución permite además una mejor asignación de los
recursos económicos al poder especializarse la producción por zonas
geográficas, en función de los recursos naturales de las mismas y de la
capacidad y formación de sus habitantes facilitando la distribución
posteriormente que los excedentes puedan ser intercambiados entre zonas
geográficas por otros productos que se necesitan y no se disponen.
En definitiva, la distribución
comercial es el puente que une la producción con el consumo debido a que ofrece
al consumidor “el producto adecuado, en el lugar adecuado y en el momento
adecuado”. Las utilidades que son añadidas a los productos para los
consumidores, así como los servicios ofrecidos a los productores suponen un
coste que elevará el precio de venta de los productos. Este coste deberá ser razonable
y acorde con las utilidades y servicios creados para que el consumidor esté
dispuesto a pagarlo.

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